BOSQUES POR MOCOA, LOS HUMANOS MORIMOS DOS VECES

La deforestación en el departamento del Putumayo alcanzó a su capital, Mocoa.

El sembrar el nombre de todas las víctimas de la Avalancha de Mocoa, es un homenaje para recordar su memoria y no olvidar este trágico evento.

Municipio que hoy suma  más de 290 muertos  y  45.000 víctimas damnificadas  de la trágica avalancha que aconteció en la madrugada del 1 de abril en 17 barrios de la ciudad. Algunas entidades atañen que la furia de la naturaleza y delas lluvias fueron superiores a los promedios históricos de la región, la indiscriminada tala de árboles y la irresponsabilidad humana se suman el precario manejo de los alcantarillados y a una falta de prevención por parte de las entidades encargadas del gobierno.

Una crónica de una avalancha anunciada fue lo que  ‘Hace nueve meses se advirtió que podía pasar esta tragedia en Mocoa’, titula ‘El Espectador’, a partir de las declaraciones del director de Corpoamazonia. El ambientalista Rodrigo Botero, conocedor como pocos de la zona, hace un poderoso relato en ‘Semana’ titulado ‘¿Furia de la naturaleza?’, en el cual señala los efectos letales, advertidos con anterioridad, de la mano destructora del hombre.

Las víctimas humanas son en su gran mayoría  población vulnerable, que ya habían sufrido una tragedia con la guerra de medio siglo, que azotó sus familias en el sur del país .Colombianos que fueron forzados al desplazamiento llegaron a Mocoa a establecerse en los 17 barrios que hoy son ruinas de la más grande avalancha de la región y campo santo. Algunos sobrevivientes a la avalancha viven su propia odisea y relatan sus hechos   “Me fui a buscar a mi sobrina pero no la encontré. Escarbé y escarbé hasta que me encontré fue la mano de un bebé, fue horrible. A ella se la llevó el lodo, ya no la voy a ver”, contó desolada Marta Gómez.

La tragedia se llevó  todo a su paso, se llevó la vida, algunos árboles firmes a la tierra no se dejaron arrastrar pese a la fuerza de barro y rocas que casi todo lo destruyó, sembrar la esperanza es el camino para reconstruir la vida en la población.

Es nuestro deber contribuir para honrar a las víctimas humanas  creando Bosques de Mocoa.

Donde las víctimas serán homenajeadas con la siembra de un árbol por cada persona que fue sepultada por la avalancha. Cada árbol sembrado tendrá el nombre de cada uno de los desaparecidos, para que su nombre se inmortalice en el altar ecológico y pulmón del planeta, la Amazonía.

Las comunidades indígenas del Vaupés serán quienes sembrarán los Bosques de Mocoa,  el cual será plantado bajo los cuidados ancestrales durante tres años, dentro de los resguardos indígenas para que en el futuro no alcance a otras regiones previniendo este tipo de catástrofes naturales en la Amazonía.

Tú también puedes contribuir a este merecido homenaje, haz tu parte y compra la siembra en nombre de cada víctima humana, todos unidos por Mocoa  sembraremos un bosque  para que estos hechos naturales sean mínimos  en las regiones devastadas por el hombre  y en surcos de dolores  el bien germine ya.