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Únete A Saving The Amazon Para Continuar La Lucha Contra El Cambio Climático

Muchas de las actividades que como sociedad realizamos a diario, traen repercusiones negativas en los ecosistemas de nuestro país. Estos impactos, pueden ser mitigados promoviendo la conservación de dichos espacios naturales y las especies que en ellos habitan.

Los proyectos que promueven la siembra de árboles o reforestación de zonas degradadas, como nosotros, son algunos de los proyectos más habituales y efectivos para “compensar” emisiones. Se trata de favorecer los ecosistemas vivos que ayuden a absorber CO2 y, por tanto, a estabilizar las concentraciones de este gas de efecto invernadero a la atmósfera. Además, los árboles tienen un valor estético, sentimental y social que los hace especialmente adecuados para convertirse en símbolos de la “compensación” de emisiones.

Existen cada vez más empresas dedicadas a ofrecer este tipo de “compensación”. Los proyectos de reducción de emisiones que se incluyen como medidas de compensación dentro del llamado marco regulado (es decir, las compensaciones que realizan las empresas que están obligadas a ello por norma, según el Protocolo de Kyoto) son verificados por las Naciones Unidas. Dicho Protocolo ha sensibilizadoa los gobiernos a establecer leyes y políticas para cumplir sus compromisos, a las empresas a tener el medio ambiente en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre sus inversiones, y además ha propiciado la creación del mercado del carbono.En cambio, en el marco voluntario, en el que tienen cabida las iniciativas de empresas o particulares que quieren compensar sus emisiones pese a no estar obligados a ello, no hay un control por parte de un órgano certificador. En esta última opción, hay que apostar por entidades o proyectos con un cierto reconocimiento, para tener la seguridad de que realmente el dinero que uno invierte se destina a proyectos reales destinados a la reducción de emisiones reales.

El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta nuestro planeta.

Desde la revolución industrial hasta hoy, la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas), que se usan para producir energía, libera gases de efecto invernadero (CO2) a la atmósfera, aumentando la temperatura de la Tierra y provocando una  distorsión en el sistema climático global.

Consecuencias e impactos

* Derretimiento de los glaciares y otras masas de hielos permanentes en todo el planeta (situación que pone en riesgo las más importantes reservas de agua dulce del mundo y que causará la crecida del nivel del mar)

* Incremento de olas de calor, inundaciones y sequías

* Expansión de enfermedades

* Colapso de numerosos ecosistemas como los páramos, que cumplen una función vital para la regulación del ciclo del agua

Nuestra propuesta

Savin The Amazon trabaja para lograr un modelo sostenible y apuesta por una revolución capaz de ayudar a reducir las emisiones de CO2 para evitar un cambio climático fuera de control en el que la opción nuclear esté definitivamente descartada.

Para esto es fundamental un cambio en la forma de producir y usar la energía. La sustitución de fuentes de energía sucias (carbón, gas, nuclear y petróleo) por otras limpias (solar y eólica) necesita: la paralización de los nuevos proyectos de centrales térmicas, el cierre progresivo de las centrales nucleares y el apoyo a las energías renovables.

Los bosques ayudan a regular el clima de la Tierra porque almacenan casi 300 mil millones de toneladas de carbón en sus partes vivas – cerca de 40 veces las emisiones anuales de gas de efecto invernadero de los combustibles fósiles.

Cuando son destruidos por tala o incendios, este carbón es liberado a la atmósfera como el gas de efecto invernadero que cambia el clima, dióxido de carbono. La destrucción de bosques es responsable de hasta una quinta parte de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero – más que todos los aviones, coches, camiones, barcos y trenes del planeta juntos.

Los bosques también regulan el flujo hídrico y las lluvias, así que dependemos de ellos para cultivar nuestras cosechas y alimento. La pérdida de bosque en una parte del mundo puede tener impactos severos en otra; la pérdida forestal en la Amazonia y África Central puede reducir severamente las lluvias en el medio oeste de Estados Unidos, por ejemplo.

Con tantos de los bosques del mundo ya destruidos, necesitamos urgentemente proteger lo que queda. La industria todavía convierte despiadadamente los bosques en productos desechables que terminan en nuestras cestas de la basura – mientras pone a las especies al borde de la extinción, destruyendo las vidas y sustentos de las comunidades forestales y exacerba el cambio climático global.

Ahora es el momento de comprometernos con un futuro energético realmente seguro y sustentable; construido sobre la base de tecnologías limpias y la creación de millones de nuevos puestos de trabajo.

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AndiRed y Bosques de Paz: Construyen ‘Bosques de Paz en Rio Iro, Bojayá y Vaupés’

 

  • Se sembrarán 1280 arboles en la Loma de Bojayá, beneficiando en materia ambiental, seguridad alimentaria y aprovechamiento forestal en 4 hectáreas.
  • Esta unión permitirá crear 3 bosques en Río Iro y Bojayá en Chocó y Timbo/Tayazú en Vaupés.
  • La siembra de árboles ha permitido que dichas comunidades tengan una actividad económica estable, seguridad alimentaria y posibilidades de progreso.

Bogotá D.C., 15 de febrero 2018:

Desde hace unos años, en Colombia es obligatorio que las empresas o proyectos públicos y privados cuyas actividades intervienen en el medio ambiente y la biodiversidad, hagan compensación ambiental. Es decir, le devuelvan a la naturaleza, algo de lo que les da. La normatividad comprende distintas estrategias y mecanismos para incentivar o promover la conservación de los ecosistemas, entre los que se encuentran la compra de predios, el pago por los servicios ambientales, los acuerdos privados de conservación, el diseño e implementación de medidas de conservación, restauración para la conservación o el uso sostenible de los recursos naturales.
AndiRed, es una empresa que busca conectar a través de sistemas de telecomunicaciones a las poblaciones más olvidadas del país como lo son la Amazonía, la costa Chocoana y la Orinoquía. Para la instalación del cableado y sus redes, ellos realizaron aprovechamientos forestales en las zonas mencionadas. Por esta razón, la ANLA – Agencia Nacional de Licencias Ambientales es el ente encargado de definir cómo y dónde deben hacer la compensación ambiental. Es decir, determina los ecosistemas que han sido afectados por los impactos no mitigables y por tanto objeto de compensación. De los permisos ambientales otorgados se deriva la obligación de compensar. De esta manera, se obliga a desarrollar una estrategia de conservación o restauración en un área de similares condiciones a la impactada, tal como lo establece el manual de compensaciones del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Fundación Saving The Amazon, es el intermediario seleccionado por AndiRed, como los responsables del Proyecto Bosques de Paz en Chocó y Vaupés realizado en conjunto con AATICAM – Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas del área de influencia de la microcentral hidroeléctrica en Mitú y Mucahopa – Mujeres cabeza de hogar del Pacífico.

El área total del Proyecto de Bosque de Paz en Vaupés es de 95 hectáreas. Está dirigido a las comunidades indígenas de Tayazu, Timbó, Trubón, Nuevo Pueblo, Puerto Paloma, Puerto Esperanza, Santa Cruz y Wacara, que integran la asociación AATICAM en Mitú, Vaupés, y busca beneficiar a 243 de sus familias. Con la iniciativa se quiere además apoyar la adecuación de un etno-hotel ecoturístico y de bienestar indígena, en el cual los turistas y visitantes se puedan hospedar luego de interactuar con el Bosque de Paz y el monumento vivo de paz del Vaupés.

Andired, Bojayá, y Mucahopa (Mujeres Cabeza de Hogar del Pacífico), serían el tercer proyecto de Bosques de Paz, programa que ampara el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, financiado a través de obligaciones de los permisos ambientales.

Saving The Amazon y Bosques de Paz, viajan al departamento del Chocó, una de las comunidades más afectadas para documentar el legado de las víctimas de la violencia en Bojayá y otros municipios aledaños y hacer una serie documental Bosques de Paz’, que permita darle visibilidad a esas personas que durante tantos años la guerra mantuvo silenciados, el abandono de un país los mantuvo invisibles pero hoy, les darán voz propia para que el país y el mundo escuche sus sueños, sus historias y sus miedos.

Con relatos de personas que viven la realidad y se enfrentan al post conflicto, ellos mismos, compartirán desde su perspectiva los hechos sobre cómo el proyecto ha impactado en su gente, a sus familias y se ha convertido en un modelo de desarrollo auto sostenible para la región.

La siembra de árboles ha permitido que dichas comunidades tengan una actividad económica estable, seguridad alimentaria y posibilidades de progreso.

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BOSQUES DE PAZ: UNA INICIATIVA INDÍGENA CONVERTIDA EN POLÍTICA PÚBLICA

Bosques de paz nace con la idea de implementar un modelo de gestión sostenible de los territorios, que busca integrar la conservación de la biodiversidad con proyectos que son productivos para las comunidades que habitan en la región. También, busca constituirse como un monumento vivo de paz y memoria histórica de la terminación del conflicto, en el marco de la constitución de una paz estable y duradera. Es una forma de conmemorar a las víctimas del conflicto armado, a través de una acción que motive al recuerdo y a la reflexión, que propicie el tránsito entre las distintas interpretaciones personales de un pasado y pase a ser de entendimiento colectivo de todo un país. Esto permitirá facilitar la aceptación de los hechos victimizantes y una manera de encontrar un alivio al dolor causado por los mismos.

Nuestra misión es replicar este proyecto en todos los lugares del territorio nacional, dándole prioridad a las áreas más azotadas ambiental mente por el conflicto armado, materializándolo a través de proyectos regionales y locales. “Los miembros de las comunidades organizadas beneficiarias del programa Bosques de paz, podrán ser capacitados en educación ambiental y prácticas productivas sostenibles, para apoyar las acciones orientadas a la conservación de las áreas de Los Bosques de paz, y serán denominados Guardianes de paz y ambiente”

Dichos proyectos regionales y locales, buscan generar un desarrollo sostenible para las comunidades; actividades productivas que serán formuladas a partir de la oferta natural que tengan dichos territorios con el fin de generar bienes y servicios que se puedan vender y comercializar  y así contribuir con la conservación, restauración y uso sostenible y responsable de los ecosistemas, a la generación de un mayor bienestar social y al fortalecimiento y diversificación de la economía local de manera sostenible, promoviendo así la inclusión social.

A  raíz de estas dinámicas y después de sembrar el segundo Bosque de Paz en el Vaupés, Mitú, el 28 de enero del año en curso viajamos a Bojayá, municipio que en el año 1998, sufrió uno de los ataques más violentos en la historia de la violencia en nuestro país. También visitaimos Encharcazón e Istmina. Allí, logramos establecer vínculos con las poblaciones afectadas, y a su vez, traer material de vuelta que nos permitirá documentar el legado de las víctimas del conflicto armado en Colombia, para desarrollar una plataforma web  participativa con el único fin de expresar nuestra solidaridad con las víctimas.

En homenaje a ellas, sembraremos juntos Bosques de Paz Bojayá. Por cada víctima un árbol que será sembrado con su nombre. Geo-referenciamos cada bosque con el nombre de la víctima y documentamos con imágenes para dar a conocer los hechos y reconocer  su caso a través de sus legados. Así aseguraremos que se recuerden todas estas dolorosas situación y se haga memoria de lo que allí pasó. “La masacre de Bojayá en 2002 transformó para siempre la relación de sus habitantes con las víctimas mortales de esta tragedia cuando se vieron obligados a enterrarlas en una fosa común sin posibilidad de realizar los rituales tradicionales”.

(Las musas de pogue )

 

-Carmen es cocinera y compositora del Chocó. Cuando tenía 17 años, ella y su familia fueron desplazados de sus tierras. Ahora vive en la comunidad de Encharcazón dónde cultiva árboles frutales. Como Carmen y a raíz de toda la ola de violencia,  muchas personas de la región quedaron sin oportunidades, sin empleos…muchas víctimas quedaron sin documentar. Hoy buscamos darles una oportunidad de renacer, de emplear en la comunidad este proyecto de desarrollo sostenible y adicional, perdurar en la memoria de todo el país y el mundo.

Conoce más sobre las comunidades  en nuestra serie web #BosquesdePaz que estrenará su primer capítulo el próximo jueves 15 de febrero #SoyColombiano.

 

 

Conoce más sobre como ser parte de este proyecto en Bosques de Paz.

 

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VAUPÉS, TIERRA DE RENACIMIENTO

Hace unos años, nos convencimos que sí existe una manera de luchar contra las repercusiones negativas que nos dejó la guerra. La recuperación ambiental de los ecosistemas, el desarrollo de las comunidades asentadas en los territorios afectados a través de proyectos productivos, la educación ambiental y la construcción de un monumento vivo de paz como memoria histórica del conflicto armado en la zona de influencia, se convirtieron en las herramientas que permitirán que las víctimas, resurjan de las cenizas como el ave Fénix.

TERRA NULLIUS, TIERRA DE NADIE

El departamento de Vaupés, ubicado en el suroriente del país, tiene una frontera al oriente con Brasil, al sur con el departamento del Amazonas, Caquetá y Guaviare en el occidente y al norte, Guainía. Su ubicación geográfica y de frontera internacional, su orografía selvática, el hecho de ser atravesado de occidente a oriente por tres ríos importantes, la ausencia de vías de comunicación y la debilidad histórica de la institucionalidad en el departamento, facilitaron siempre la instalación de grupos armados en la región y propiciaron los negocios ilícitos de todo tipo en algunos de sus municipios.

El Vaupés está conformado por tres municipios: Mitú, del cual dependen dos corregimientos municipales: Villa Fátima y Acaricuara, por su importante extensión; Taraira y Carurú. Además, existen tres corregimientos departamentales: Yavaraté, Papunahua y Pacoa. Un territorio de diversidad natural, cultural, agua y región de reconciliación que desde el año 1998, con la operación Marquetalia (Toma de Mitú), sufrió los desmanes de la violencia en Colombia convirtiéndose en una tierra de todos los que de lejos veíamos las noticias del dolor y en una tierra de nadie para los habitantes de la región.

 
El Renacimiento

Después la “Toma de Mitú”, se han venido adelantando en el Vaupés procesos de reparación colectiva con enfoque diferencial a las comunidades indígenas y las comunidades afro afectadas por el conflicto armado, con el fin de hacer entrega de las ayudas humanitarias y las indemnizaciones administrativas.

Desde Saving The Amazon y con el acompañamiento del Ministerio de Ambiente, amparamos la iniciativa de Bosques de Paz. Hemos venido adelantando las acciones para la conservación, preservación, uso y restauración de la biodiversidad y de los servicios eco-sistémicos, en un escenario social y territorial definido con el fin de maximizar el bienestar social de estas regiones. Por eso se llevará a cabo la plantación del segundo Bosque de Paz en esta región. Un espacio que cuenta 134 hectáreas condicionado como parque, el cuál será financiado por el ANLA.

Este parque contará con estaciones de telecomunicaciones, kioscos vive digital y zonas de wifi gratis que serán aprovechados por aproximadamente 234 familias de la región.

 

OTRO BOSQUE PARA LA PAZ

Estamos contribuyendo con la reparación de las víctimas de esta región tan abandonada del país sembrando árboles en la zona como homenaje material y simbólico a las víctimas del conflicto armado en Colombia. Queremos que todos los colombianos nos unamos a esta causa y que juntos sembremos Bosques de Paz. Para que por cada víctima del conflicto, se siembre un árbol para honrar su legado, documentar su caso y así nunca olvidar, para no repetir.

 

Escrito por: María Alejandra Altafulla Dávila

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La nueva fórmula para reducir el Cambio Climático

Ya son más de 1000 siembra usuarios de nuestra plataforma que dejaron su indiferencia a un lado para ser parte de Saving the Amazon. Tu también, personas de tu edad, con la misma formación y preocupación por el planeta, hoy son parte del más grande movimiento de restauración ambiental y aporte al cambio climático. Simplemente con la siembra de tu árbol nativo en el pulmón del mundo, la amazonia, podrás contribuir para mitigar el calentamiento global.

“Las inundaciones y las sequías son cada vez más comunes en la Amazonía debido al cambio climático y nuestro estudio muestra que los habitantes de las ciudades remotas y sin carreteras son los más afectados”, apunta Luke Parry, del Centro de Medio Ambiente de la Universidad de Lancaster (Reino Unido)

¿Cómo es la fórmula de Saving the Amazon?

No existe una ecuación matemática que reduzca el cambio climático, ni máquina de la industria que aplaque el calentamiento global. Solo los árboles son la única fuente que combate directamente el cambio climático, los árboles nativos  absorben el CO2, los olores y gases contaminantes filtrando las partículas que infectan el aire atrapándolas en sus hojas y cortezas removiendo y almacenando el carbono al tiempo que liberan oxígeno al aire. 22 árboles proporcionan oxígeno a una sola persona al día.

La fórmula consiste en unir el conocimiento ancestral indígena de siembra con la tecnología aplicada a la web y móviles. Cualquier persona en el mudo compra la siembra de árboles nativos a través de la plataforma que oferta la siembra para cada ocasión y en cualquier momento. Cada árbol sembrado se les adjunta una plantilla amigable con el ecosistema, en dicha plantilla queda plasmado el nombre de un ser querido (familia, amigo, mascota o marca) para inmortalizar o perpetuar su nombre por siempre. Esta labor es un trabajo de las comunidades que habitan la amazonia, quienes cuidan durante tres años la siembra y cada seis meses reportan en imágenes el crecimiento de los árboles con los nombres, beneficiando sus familias en seguridad alimentaria y bienestar indígena.

“Todos en la vida mínimo debemos sembrar un árbol y mejor si tiene tu nombre”

Cada árbol de Saving the Amazon es marcado con los nombres que desea dejar en la amazonia, se georreferencia en google Maps y se reporta a cada siembra usuario la trazabilidad de crecimiento natural por varios medios, los nuevos siembra usuarios al hacer su aporte reciben un diploma de reconocimiento y certificación.

Bajo este panorama Saving the Amazon formula que debemos sembrar más árboles nativos en el altar ecológico más importante del planeta para seguir regulando las lluvias que llegan a las ciudades de Suramérica y almacenando la reserva de oxígeno de todo el planeta.

Con esta fórmula para mitigar el cambio climático, el pasado mes de junio del presente año el Colegio Gran Bretaña se unió a nuestro exclusivo grupo de entidades responsables con el planeta y paso a ser un Siembra Usuario de Saving the Amazon .

En el evento liderado  por estudiantes y maestros llamado “I not bullying to planet”  sorprendió a directivos, padres de familia y otros estudiantes  sembrando un bosque en la comunidad indígena Cubeo con el nombre del colegio para demostrar lo fácil que es cuidar la amazonia y simbolizar el ataque que cada día sufre nuestro planeta.  Felicitamos a los jóvenes del colegio quienes  demuestran hoy, mañana y siempre que es ahora el mejor momento para  sembrar vida, convencidos que acciones como estas reducirá el cambio climático de nuestro  mundo indiferente.

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INDÍGENAS DEL VAUPÉS, SIEMBRAN BOSQUES DE PAZ POR MOCOA

Haz parte del más grande homenaje que las comunidades indígenas del Vaupés rendirán a las víctimas humanas que fallecieron en la devastadora avalancha del municipio de Mocoa, en el departamento de Putumayo. Sembremos  juntos un árbol con el nombre de cada una de las víctimas de la avalancha de Mocoa.

 Según la cosmología Amazónica

«Los humanos morimos dos veces:
Cuando dejamos de respirar y
Cuando dejan de pronunciar nuestro nombre»

Por lo tanto, sembrar el nombre de todas las víctimas de la avalancha de Mocoa, es un homenaje  a cada familia damnificada, para recordarlos en la memoria y para que no olvidemos este trágico evento.

Comprar la siembra de un árbol con el nombre de una víctima de Mocoa  es perpetuar  su  memoria en el altar ecológico más importante del planeta. Los indígenas del Vaupés sembrarán árboles nativos y cuidaran con su sabiduría ancestral el Bosque de Mocoa.

Sembrar árboles nativos en cada región del país  evita  los deslizamientos de tierras, modera  los efectos de las lluvias, mitiga el desbordamiento de ríos y protege las fuentes de agua. Del mismo modo, la presencia de árboles  modifica el microclima, la radiación solar, mejora la calidad del aire y ofrece albergue y fuente de alimento la fauna y seres humanos  de la zona.

Los bosques nativos  son el único escudo ambiental de los ecosistemas, protegiendo a los seres vivos y por ello debemos seguir prolongando su existencia.

Entre todos podemos construir  Bosques de Mocoa  y seguir  ayudando para que  otras regiones de nuestro país  no sufran las consecuencias del calentamiento global y cambio climático. Putumayo, que  como su nombre los dice  «lugar donde se bebe agua» es también el lugar donde nace y nuestro compromiso es que así sea, prevenir es mejor que lamentar.

Mocoa  suma  más de 290 muertos  y  45.000 víctimas damnificadas  de la trágica avalancha que aconteció en la madrugada del 1 de abril en 17 barrios de la ciudad. Algunas entidades atañen que la furia de la naturaleza y de las lluvias  fue superior a los promedios históricos de la región, la indiscriminada tala de árboles y la irresponsabilidad humana, se suman el precario manejo de los alcantarillados y a una falta de prevención por parte de las entidades encargadas del gobierno.

La tragedia se llevó  todo a su paso, se llevó la vida; algunos árboles firmes a la tierra, no se dejaron arrastrar, pese a la fuerza de barro y rocas que todo destruía, sembrar la esperanza es el camino para reconstruir la vida en la población.

Tú también puedes contribuir a este merecido homenaje, haz tu parte y compra la siembra en nombre de cada víctima humana, todos unidos por Mocoa  sembraremos un bosque  para que estos hechos naturales sean mínimos  en las regiones devastadas por el hombre  y en surcos de dolores  el bien germine ya.

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BOSQUES POR MOCOA, LOS HUMANOS MORIMOS DOS VECES

La deforestación en el departamento del Putumayo alcanzó a su capital, Mocoa.

El sembrar el nombre de todas las víctimas de la Avalancha de Mocoa, es un homenaje para recordar su memoria y no olvidar este trágico evento.

Municipio que hoy suma  más de 290 muertos  y  45.000 víctimas damnificadas  de la trágica avalancha que aconteció en la madrugada del 1 de abril en 17 barrios de la ciudad. Algunas entidades atañen que la furia de la naturaleza y delas lluvias fueron superiores a los promedios históricos de la región, la indiscriminada tala de árboles y la irresponsabilidad humana se suman el precario manejo de los alcantarillados y a una falta de prevención por parte de las entidades encargadas del gobierno.

Una crónica de una avalancha anunciada fue lo que  ‘Hace nueve meses se advirtió que podía pasar esta tragedia en Mocoa’, titula ‘El Espectador’, a partir de las declaraciones del director de Corpoamazonia. El ambientalista Rodrigo Botero, conocedor como pocos de la zona, hace un poderoso relato en ‘Semana’ titulado ‘¿Furia de la naturaleza?’, en el cual señala los efectos letales, advertidos con anterioridad, de la mano destructora del hombre.

Las víctimas humanas son en su gran mayoría  población vulnerable, que ya habían sufrido una tragedia con la guerra de medio siglo, que azotó sus familias en el sur del país .Colombianos que fueron forzados al desplazamiento llegaron a Mocoa a establecerse en los 17 barrios que hoy son ruinas de la más grande avalancha de la región y campo santo. Algunos sobrevivientes a la avalancha viven su propia odisea y relatan sus hechos   «Me fui a buscar a mi sobrina pero no la encontré. Escarbé y escarbé hasta que me encontré fue la mano de un bebé, fue horrible. A ella se la llevó el lodo, ya no la voy a ver», contó desolada Marta Gómez.

La tragedia se llevó  todo a su paso, se llevó la vida, algunos árboles firmes a la tierra no se dejaron arrastrar pese a la fuerza de barro y rocas que casi todo lo destruyó, sembrar la esperanza es el camino para reconstruir la vida en la población.

Es nuestro deber contribuir para honrar a las víctimas humanas  creando Bosques de Mocoa.

Donde las víctimas serán homenajeadas con la siembra de un árbol por cada persona que fue sepultada por la avalancha. Cada árbol sembrado tendrá el nombre de cada uno de los desaparecidos, para que su nombre se inmortalice en el altar ecológico y pulmón del planeta, la Amazonía.

Las comunidades indígenas del Vaupés serán quienes sembrarán los Bosques de Mocoa,  el cual será plantado bajo los cuidados ancestrales durante tres años, dentro de los resguardos indígenas para que en el futuro no alcance a otras regiones previniendo este tipo de catástrofes naturales en la Amazonía.

Tú también puedes contribuir a este merecido homenaje, haz tu parte y compra la siembra en nombre de cada víctima humana, todos unidos por Mocoa  sembraremos un bosque  para que estos hechos naturales sean mínimos  en las regiones devastadas por el hombre  y en surcos de dolores  el bien germine ya.
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VERDE VAUPÉS

“Verde que te quiero verde,verde viento, verde ramas…”

García Lorca dramaturgo y poeta  nos dejó  en sus primeros  versos del Romance Sonámbulo, “Verde que te quiero verde” analogía a lo verde de la naturaleza, lamentablemente  el poeta no logro ver  los paisajes selváticos en la espesa Amazonía, más sin embargo su genialidad lo inspiró para saber que el “verde viento”  y  las “verde ramas” hoy nos inspiran para enamorarnos de aquellos árboles de los bosques que climatizan la tierra en el pulmón de la Amazonía.

La Amazonía alberga el 15% de la fauna del planeta y  el 31% de los bosques.

Y es que el departamento del Vaupés es verde en  un 96.5%, la extensión total de 54.135 km2 es un bosque  húmedo tropical nativo que  rodea parte de la Reserva Forestal de la Amazonía, 28.000  personas viven en medio de este altar natural y de los cuales un  90 % son nativos indígenas de 28 grupos étnicos, que son hoy por hoy, son  los guardianes de los bosques amazónicos y como lo llaman  los exploradores de la selva,  “territorio de los jaguares  de Yuruparí ”con un legado ancestral para reforestar la Amazonía   y asegurar  la supervivencia  del ecosistema, el oxígeno y la paz.

Los bosques del Vaupés se caracterizan por que en su ámbito se desarrolla una estrategia competitiva de muchas especies (por unidad de área), cuya gran biomasa hace un almacenamiento casi exclusivo de los elementos minerales que aportan nutrientes a la cobertura vegetal a manera de reciclaje. La fertilidad de la tierra, sin embargo, da paso a los bosques húmedos y muy húmedos tropicales, de gigantescos árboles hasta de 40 metros de altura y 3 metros de diámetro.

La vegetación del departamento presenta condiciones de drenaje de los mismos suelos que dan como resultados vegetaciones raquíticas herbáceas, arbustivas, de palmas, boscosa densa, vegetación de llanura o vegetación de suelos superficiales (donde existen afloramientos rocosos). Se identifican bosques naturales densos, bosques bajos de sabanas, sabanas arbustivas, y en mínima proporción por sabanas de gramíneas. El recurso flora es aprovechado por las comunidades indígenas y la población local, con distintos fines como; alimento, como medicina, suministro de madera para cocción, suministro de madera para construcción de viviendas e infraestructura, suministro de madera y otros productos para la elaboración de artesanías, con fines ornamentales, como suministro de productos industriales (látex, resinas, aceites, fibras, colorantes, etc.)

“Antes de vivir como seres humanos, nosotros

no teníamos nada para comer y

estábamos desesperados del hambre,

entonces anduvimos rebuscando, pero

no sabíamos que comer”.

~IPARARÍ

YAVIKARE ~HEHENAVA

Cada árbol del departamento del  Vaupés no sólo genera  oxígeno al planeta, produce  agua y alimentos a  los animales  de la región, también contribuye al bienestar y vida de los  resguardos indígenas. El casabe y la fariña, por ejemplo, son derivados de la yuca que es el único alimento para cada familia indígena,  en algunas comunidades como Timbo, Trubon y Tayazú,   también se está sembrando plantas frutales nativas y  medicinales, que en próximos  años darán frutos,  gracias al aporte de algunas personas en el mundo, las comunidades  siembran la tierra y luego disfrutarán de sus alimentos del verde Vaupés.

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WARACAPURI, el Etnohotel en la mitad de la Selva.

En el altar ecológico y pulmón del mundo se encuentra el Etnohotel Waracapuri. Para algunos indígenas en la lengua Yeral significa pescado y en las creencias ancestrales  se dice que es el sitio  donde las tribus  se dividieron  para empezar a poblar  toda la tierra. Hoy Waracapuri es un Etnohotel, rodeado de los  míticos paisajes naturales que siguen intactos gracias a los cuidados indígenas tradicionales, los mismos  paisajes donde fue rodada la película nominada al Oscar en el 2016,  El Abrazo de la Serpiente y fuente de inspiración del libro <> de Wade Davis reconocido explorador  en la selva amazónica.

Llegar al Etnohotel Waracapuri es una travesía.

Desde el aeropuerto  Internacional el Dorado de Bogotá un vuelo comercial de la aerolínea SATENA  sale por menos de 250 dólares hasta la capital del Vaupés,  hora y media dura el recorrido que nos deja ver una espesa selva de bosques con algunos ríos que los atraviesan, toda una majestuosidad de la  Amazonia.

Para llegar al Etnohotel Waracapuri desde el aeropuerto de Fabio León Bentley, se puede ir por  una carretera destapada en un bus tipo “chiva” la cual cruza la selva por tres horas, o si lo prefiere, puede ir navegando  contra la corriente del  rio Vaupés, en una lancha a motor en menos tiempo.

Hospedarse a orillas del rio Vaupés es un encuentro con la cosmología ancestral de las comunidades nativas que viven el día a día con la naturaleza, poder sembrar un árbol con su  propio nombre  para perpetuar por siempre es único en el planeta, un verdadero  ecoturismo vivencial. Descubrir la riqueza cultural, las costumbres  y creencias indígenas, es un retorno al estado emocional de volver a nacer, de sentir y de vivir la mejor experiencia de la vida.

En el etnohotel Waracapuri el visitante se hospeda en medio de la selva, podrá plantar un árbol en los bosques nativos de las comunidades indígenas del Vaupés  y recorrerá como un explorador los siguientes sitios naturales de la región en la Amazonía.

  1. Cerro de Urania
  2. Raudal de Villafátima
  3. Caño Cucura.
  4. Caño Sangre
  5. Cachivera de Waracapuri (Santa Cruz)
  6. Isla del Espejo o del Amor
  7. Caño Ceima
  8. Cachivera o Raudal del Paujil
  9. Caño Mituseño
  10. Maloca Ipanoré
  11. Mariposario Tataroco
  12. Cerro Guacamaya
  13. Cerro Tipiaca
  14. Maloca del Internado Enosimar
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