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Alerta Por Incendios Forestales En La Amazonía

El pasado miércoles, el presidente de la república Juan Manuel Santos, emprendió un viaje para hacer oficial la ampliación del Parque Nacional Chiribiquete. La Sierra de Chiribiquete o Serranía de Chiribiquete, es una meseta rocosa en la región amazónica colombiana originada a partir del Escudo Guayanés. Con el conjunto de la Sierra de Naquén y la Serranía de la Macarena, son los sistemas montañosos más importantes de la Amazonia colombiana. En este parque en el que nacen muchos de los ríos que recorren la Orinoquía y el Amazonas, también conviven los pueblos indígenas Uitoto, Carib y Arawak.

Desde el presente gobierno, se han adelantado esfuerzos por la preservación de la región, al inicio el parque contaba con un millón 300 mil hectáreas protegidas, actualmente el parque cuenta con un área ’782.354 hectáreas y se estima que su ampliación sea de al menos 60 mil hectáreas más. Quedaría en 4 millones 300 mil hectáreas protegidas y adicional las comunidades étnicas recibirán cerca de 500 mil hectáreas para que se conviertan en los protectores del parque.

Las comunidades étnicas son las mejores defensoras del medio ambiente.

Sin embargo, el día viernes en cercanías al casco urbano de San José del Guaviare,  se presentó un incendio forestal que propagó hasta el municipio de calamar y gran parte de la selva. Aparentemente el fuego se inició son solo quemas iniciadas por los pobladores. “El Guaviare es una joya de la conservación porque la mayor parte de su territorio, selva robusta que conecta la Amazonía con la Orinoquía, está protegido por la ley. Según las cuentas de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y Oriente Amazónico, Guainía, Guaviare y Vaupés (CDA), si se suma la extensión declarada como parque natural con la que corresponde a reservas forestales y la de los resguardos indígenas, el 91% de sus 5,5 millones de hectáreas es intocable, al menos en el papel”. (SEMANA SOSTENIBLE)

Se calcula que además de las casi 445.000 hectáreas que no gozan de protección, y corresponden a la zona de reserva campesina, hay tierras que podrían llegar al millón de hectáreas y que han sido parcialmente intervenidas, deforestadas y explotadas, aunque la norma lo prohíbe. La semana que pasó, dejó una cuota de 7 incendios activos y una decena de quemas.

La deforestación, especialmente en la Amazonia, está avanzando rápidamente y se come todo a su paso. Entre octubre y diciembre de 2017 –según el último reporte del Ideam- el 70 por ciento de las alertas tempanas de deforestación se localizan en los departamentos amazónicos de Caquetá, Putumayo, Meta y Guaviare.

Se detectaron ocho núcleos activos y el principal está en el departamento del Caquetá, entre los ríos Yarí y Caguán. Tan solo en la capital, el punto más cercano a Chiribiquete, se registraron el 21 por ciento de las alertas de deforestación de toda Colombia en ese trimestre.

“Estos resultados permiten confirmar que durante el último trimestre de 2017 se presentó un incremento muy significativo de las alertas de deforestación en el departamento del Caquetá, específicamente en los municipios de San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá. Además, el análisis identifica en este departamento 75 parches deforestados con una superficie de más de 50 hectáreas, y de estos, 20 parches tienen una extensión de entre 100 y 230 hectáreas”, advierte el informe.

Las principales amenazas a los bosques de esta zona, de acuerdo con el análisis del Ideam, son el crecimiento de las áreas de pastizales y la actividad ganadera, que acaparan grandes extensiones de tierra a expensas de las coberturas naturales y la conectividad de los ecosistemas. “Esto ha sido potenciado por el aumento en la accesibilidad a zonas de bosque previamente aisladas, debido a la presencia de grupos armados que han fomentado la apertura de senderos informales”, dice.

Los otros siete núcleos de deforestación son: áreas cercanas al río Caquetá y al municipio de Puerto Leguízamo; la Vía Puerto Asís-Villa Garzón en Putumayo; Río Quito en Chocó; Uribe en el Meta; Sur Occidente de Antioquia; Marginal de la Selva en el Guaviare; Tibú en Norte de Santander.

La expansión de la frontera agropecuaria por el aumento de la praderización y la ganadería, la tala selectiva, la agricultura a pequeña escala, la minería lícita e ilícita, el establecimiento de cultivos de uso ilícito, la extracción de madera, y la construcción de infraetsructura víal informal son algunas de las amenazas que acorralan estos núcleos calientes.

En cuanto a la persistencia de estos puntos rojos, comparando el tercer y cuarto trimestre de 2017, la región con mayor persistencia en las alertas tempranas es la amazónica, especialmente en los municipios de San Vicente del Caguán (Caquetá), Puerto Guzmán, Valle del Guamuez y Puerto Asís (Putumayo), La Macarena, Puerto Rico y Uribe (Meta) y San José del Guaviare (Guaviare). En la región pacífica persisten en Istmina, Bojayá, Bajo Baudó y Medio San Juan (Chocó), El Tambo (Cauca) y Urrao y Frontino (Antioquia). De igual forma se identifica una alta persistencia en el municipio de Tibú (Norte de Santander).

La deforestación de la selva amazónica, considerada a nivel mundial como uno de los sistemas ecológicos de mayor biodiversidad en el planeta, siempre está en el centro del debate y en pocas ocasiones se ha planteado la integración de su gestión en las políticas y en la estructura de incentivos del País. Como en mucho lugares del mundo, la transformación del bosque por prácticas de extracción indiscriminada, genera la pérdida de hábitats y la extinción de especies silvestre en la Amazonía colombiana, los factores que desencadenan estos procesos son complejos y redundan generalmente en la pauperización de las comunidades presentes en estas áreas y en la forma en que se genera la participación efectiva y plena en la gestión de su territorio.

Por lo anterior, la tasa acelerada de deforestación de la Amazonía requiere una solución coordinada entre el Estado y las comunidades, antes de registrar cifras alarmantes como las reportadas para el bosque seco de la región caribe colombiana.

La propuesta desde Saving The Amazon es realizar una restauración forestal, encaminado a la reforestación colectiva de la selva amazónica, desde la propuesta de territorio y diversidad de la población presente en el municipio, al mismo tiempo que se construye un espacio para la reflexión de todos los colombianos frente a la paz y la necesidad de construir un País desde paradigmas de diversidad y reconciliación.

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Únete A Saving The Amazon Para Continuar La Lucha Contra El Cambio Climático

Muchas de las actividades que como sociedad realizamos a diario, traen repercusiones negativas en los ecosistemas de nuestro país. Estos impactos, pueden ser mitigados promoviendo la conservación de dichos espacios naturales y las especies que en ellos habitan.

Los proyectos que promueven la siembra de árboles o reforestación de zonas degradadas, como nosotros, son algunos de los proyectos más habituales y efectivos para “compensar” emisiones. Se trata de favorecer los ecosistemas vivos que ayuden a absorber CO2 y, por tanto, a estabilizar las concentraciones de este gas de efecto invernadero a la atmósfera. Además, los árboles tienen un valor estético, sentimental y social que los hace especialmente adecuados para convertirse en símbolos de la “compensación” de emisiones.

Existen cada vez más empresas dedicadas a ofrecer este tipo de “compensación”. Los proyectos de reducción de emisiones que se incluyen como medidas de compensación dentro del llamado marco regulado (es decir, las compensaciones que realizan las empresas que están obligadas a ello por norma, según el Protocolo de Kyoto) son verificados por las Naciones Unidas. Dicho Protocolo ha sensibilizadoa los gobiernos a establecer leyes y políticas para cumplir sus compromisos, a las empresas a tener el medio ambiente en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre sus inversiones, y además ha propiciado la creación del mercado del carbono.En cambio, en el marco voluntario, en el que tienen cabida las iniciativas de empresas o particulares que quieren compensar sus emisiones pese a no estar obligados a ello, no hay un control por parte de un órgano certificador. En esta última opción, hay que apostar por entidades o proyectos con un cierto reconocimiento, para tener la seguridad de que realmente el dinero que uno invierte se destina a proyectos reales destinados a la reducción de emisiones reales.

El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta nuestro planeta.

Desde la revolución industrial hasta hoy, la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas), que se usan para producir energía, libera gases de efecto invernadero (CO2) a la atmósfera, aumentando la temperatura de la Tierra y provocando una  distorsión en el sistema climático global.

Consecuencias e impactos

* Derretimiento de los glaciares y otras masas de hielos permanentes en todo el planeta (situación que pone en riesgo las más importantes reservas de agua dulce del mundo y que causará la crecida del nivel del mar)

* Incremento de olas de calor, inundaciones y sequías

* Expansión de enfermedades

* Colapso de numerosos ecosistemas como los páramos, que cumplen una función vital para la regulación del ciclo del agua

Nuestra propuesta

Savin The Amazon trabaja para lograr un modelo sostenible y apuesta por una revolución capaz de ayudar a reducir las emisiones de CO2 para evitar un cambio climático fuera de control en el que la opción nuclear esté definitivamente descartada.

Para esto es fundamental un cambio en la forma de producir y usar la energía. La sustitución de fuentes de energía sucias (carbón, gas, nuclear y petróleo) por otras limpias (solar y eólica) necesita: la paralización de los nuevos proyectos de centrales térmicas, el cierre progresivo de las centrales nucleares y el apoyo a las energías renovables.

Los bosques ayudan a regular el clima de la Tierra porque almacenan casi 300 mil millones de toneladas de carbón en sus partes vivas – cerca de 40 veces las emisiones anuales de gas de efecto invernadero de los combustibles fósiles.

Cuando son destruidos por tala o incendios, este carbón es liberado a la atmósfera como el gas de efecto invernadero que cambia el clima, dióxido de carbono. La destrucción de bosques es responsable de hasta una quinta parte de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero – más que todos los aviones, coches, camiones, barcos y trenes del planeta juntos.

Los bosques también regulan el flujo hídrico y las lluvias, así que dependemos de ellos para cultivar nuestras cosechas y alimento. La pérdida de bosque en una parte del mundo puede tener impactos severos en otra; la pérdida forestal en la Amazonia y África Central puede reducir severamente las lluvias en el medio oeste de Estados Unidos, por ejemplo.

Con tantos de los bosques del mundo ya destruidos, necesitamos urgentemente proteger lo que queda. La industria todavía convierte despiadadamente los bosques en productos desechables que terminan en nuestras cestas de la basura – mientras pone a las especies al borde de la extinción, destruyendo las vidas y sustentos de las comunidades forestales y exacerba el cambio climático global.

Ahora es el momento de comprometernos con un futuro energético realmente seguro y sustentable; construido sobre la base de tecnologías limpias y la creación de millones de nuevos puestos de trabajo.

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Conversatorio Universidad de Los Andes: +Árboles +Vida con Henry González y Bosques de Paz UNIANDINO

En la mañana de hoy, Henry González, secretario general de AATICAM, compartió sus experiencias con el grupo interdisciplinario Bosque de Paz Uniandino, iniciativa de los estudiantes de La Universidad de Los Andes para hacer parte de la reconciliación de Colombia con su pasado. En un conversatorio llamado + Árboles +Vida organizado por la Fundación Saving The Amazon en conjunto con el proyecto Bosques de Paz, Henry transmitió un mensaje clave para los estudiantes y todos las personas que viven en las distintas ciudades del país, para que juntos sigamos trabajando de la mano por las comunidades más abandonadas.
Henry es de Cubeo, un pueblo indígena que habita en la cuenca del río Vaupés, especialmente a lo largo de sus afluentes Caduyarí y Querarí, así como del Pirabotón y el Cabiyú en el alto Vaupés . Aproximadamente viven unas siete mil personas, de las cuales, la mayoría viven en el resguardo indígena al oriente del departamento del Vaupés, una parte en los departamentos de Guaviare y Guainía y otra parte en Brasil.
Los Cubeo, son una de esas 8 comunidades que pertenecen a AATICAM, son comunidades que se encuentran cerca a la Micro Central Hidroeléctrica de Mitu, zona dónde la deforestación de árboles, ha modificado las condiciones del ecosistema. Por esta razón, el gobierno Colombiano designó que estas comunidades se convirtieran en guardianes del bosque, para que con los programas de reforestación que se adelantan se puedan recuperar las condiciones naturales de dichos territorios afectados por presencia de empresas y proyectos que por sus actividades requieren del uso de recursos naturales de los ecosistemas de estas poblaciones. Por su parte las autoridades indígenas de la Asociación de AATICAM, que reúne 1164 integrantes en 8 comunidades beneficiadas por el esquema, se han venido beneficiando del apoyo a sus necesidades como incentivo para cuidar y resguardar la selva donde están los sitios sagrados de sus comunidades despensa de alimento y supervivencia.

Con proyectos productivos, educación ambiental un monumento vivo como símbolo de memoria histórica son los componentes de este proyecto. El último Bosque de Paz sembrado en Vaupés, esta destinado para el provecho de 243 familias de la región.  Estas ocho comunidades indígenas contarán con esta pieza de infraestructura. Un área total de 134 hectáreas compuestas por estaciones de telecomunicaciones dispuestas por Andired, adecuación de kioscos vive digital, puntos vive digital, puntos vive digital plus, zonas wi-fi, conectividad a instituciones públicas y la prestación del servicio de masificación de acceso a internet banda ancha en hogares de estratos 1 y 2, en viviendas de interés social e interés prioritario.
Según Henry, los árboles son plantados y cuidados bajo conocimiento ancestral. De esta manera, garantizamos la preservación de las manifestaciones culturales de estos pueblos indígenas. La lengua y tradición oral, la organización social, los conocimientos sobre la naturaleza y el universo, y los espacios culturales.
Los estudiantes de Bosques De Paz Uniandino, hicieron preguntas sobre la preservación de dichas lenguas nativas y sobre sus manifestaciones culturales, a lo que el secretario general de AATICAM insiste que lo que más quisiera enseñar y transmitir a la cultura occidental sería la lengua Cubea.

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AndiRed y Bosques de Paz: Construyen ‘Bosques de Paz en Rio Iro, Bojayá y Vaupés’

 

  • Se sembrarán 1280 arboles en la Loma de Bojayá, beneficiando en materia ambiental, seguridad alimentaria y aprovechamiento forestal en 4 hectáreas.
  • Esta unión permitirá crear 3 bosques en Río Iro y Bojayá en Chocó y Timbo/Tayazú en Vaupés.
  • La siembra de árboles ha permitido que dichas comunidades tengan una actividad económica estable, seguridad alimentaria y posibilidades de progreso.

Bogotá D.C., 15 de febrero 2018:

Desde hace unos años, en Colombia es obligatorio que las empresas o proyectos públicos y privados cuyas actividades intervienen en el medio ambiente y la biodiversidad, hagan compensación ambiental. Es decir, le devuelvan a la naturaleza, algo de lo que les da. La normatividad comprende distintas estrategias y mecanismos para incentivar o promover la conservación de los ecosistemas, entre los que se encuentran la compra de predios, el pago por los servicios ambientales, los acuerdos privados de conservación, el diseño e implementación de medidas de conservación, restauración para la conservación o el uso sostenible de los recursos naturales.
AndiRed, es una empresa que busca conectar a través de sistemas de telecomunicaciones a las poblaciones más olvidadas del país como lo son la Amazonía, la costa Chocoana y la Orinoquía. Para la instalación del cableado y sus redes, ellos realizaron aprovechamientos forestales en las zonas mencionadas. Por esta razón, la ANLA – Agencia Nacional de Licencias Ambientales es el ente encargado de definir cómo y dónde deben hacer la compensación ambiental. Es decir, determina los ecosistemas que han sido afectados por los impactos no mitigables y por tanto objeto de compensación. De los permisos ambientales otorgados se deriva la obligación de compensar. De esta manera, se obliga a desarrollar una estrategia de conservación o restauración en un área de similares condiciones a la impactada, tal como lo establece el manual de compensaciones del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Fundación Saving The Amazon, es el intermediario seleccionado por AndiRed, como los responsables del Proyecto Bosques de Paz en Chocó y Vaupés realizado en conjunto con AATICAM – Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas del área de influencia de la microcentral hidroeléctrica en Mitú y Mucahopa – Mujeres cabeza de hogar del Pacífico.

El área total del Proyecto de Bosque de Paz en Vaupés es de 95 hectáreas. Está dirigido a las comunidades indígenas de Tayazu, Timbó, Trubón, Nuevo Pueblo, Puerto Paloma, Puerto Esperanza, Santa Cruz y Wacara, que integran la asociación AATICAM en Mitú, Vaupés, y busca beneficiar a 243 de sus familias. Con la iniciativa se quiere además apoyar la adecuación de un etno-hotel ecoturístico y de bienestar indígena, en el cual los turistas y visitantes se puedan hospedar luego de interactuar con el Bosque de Paz y el monumento vivo de paz del Vaupés.

Andired, Bojayá, y Mucahopa (Mujeres Cabeza de Hogar del Pacífico), serían el tercer proyecto de Bosques de Paz, programa que ampara el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, financiado a través de obligaciones de los permisos ambientales.

Saving The Amazon y Bosques de Paz, viajan al departamento del Chocó, una de las comunidades más afectadas para documentar el legado de las víctimas de la violencia en Bojayá y otros municipios aledaños y hacer una serie documental Bosques de Paz’, que permita darle visibilidad a esas personas que durante tantos años la guerra mantuvo silenciados, el abandono de un país los mantuvo invisibles pero hoy, les darán voz propia para que el país y el mundo escuche sus sueños, sus historias y sus miedos.

Con relatos de personas que viven la realidad y se enfrentan al post conflicto, ellos mismos, compartirán desde su perspectiva los hechos sobre cómo el proyecto ha impactado en su gente, a sus familias y se ha convertido en un modelo de desarrollo auto sostenible para la región.

La siembra de árboles ha permitido que dichas comunidades tengan una actividad económica estable, seguridad alimentaria y posibilidades de progreso.

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BOSQUES DE PAZ: UNA INICIATIVA INDÍGENA CONVERTIDA EN POLÍTICA PÚBLICA

Bosques de paz nace con la idea de implementar un modelo de gestión sostenible de los territorios, que busca integrar la conservación de la biodiversidad con proyectos que son productivos para las comunidades que habitan en la región. También, busca constituirse como un monumento vivo de paz y memoria histórica de la terminación del conflicto, en el marco de la constitución de una paz estable y duradera. Es una forma de conmemorar a las víctimas del conflicto armado, a través de una acción que motive al recuerdo y a la reflexión, que propicie el tránsito entre las distintas interpretaciones personales de un pasado y pase a ser de entendimiento colectivo de todo un país. Esto permitirá facilitar la aceptación de los hechos victimizantes y una manera de encontrar un alivio al dolor causado por los mismos.

Nuestra misión es replicar este proyecto en todos los lugares del territorio nacional, dándole prioridad a las áreas más azotadas ambiental mente por el conflicto armado, materializándolo a través de proyectos regionales y locales. “Los miembros de las comunidades organizadas beneficiarias del programa Bosques de paz, podrán ser capacitados en educación ambiental y prácticas productivas sostenibles, para apoyar las acciones orientadas a la conservación de las áreas de Los Bosques de paz, y serán denominados Guardianes de paz y ambiente”

Dichos proyectos regionales y locales, buscan generar un desarrollo sostenible para las comunidades; actividades productivas que serán formuladas a partir de la oferta natural que tengan dichos territorios con el fin de generar bienes y servicios que se puedan vender y comercializar  y así contribuir con la conservación, restauración y uso sostenible y responsable de los ecosistemas, a la generación de un mayor bienestar social y al fortalecimiento y diversificación de la economía local de manera sostenible, promoviendo así la inclusión social.

A  raíz de estas dinámicas y después de sembrar el segundo Bosque de Paz en el Vaupés, Mitú, el 28 de enero del año en curso viajamos a Bojayá, municipio que en el año 1998, sufrió uno de los ataques más violentos en la historia de la violencia en nuestro país. También visitaimos Encharcazón e Istmina. Allí, logramos establecer vínculos con las poblaciones afectadas, y a su vez, traer material de vuelta que nos permitirá documentar el legado de las víctimas del conflicto armado en Colombia, para desarrollar una plataforma web  participativa con el único fin de expresar nuestra solidaridad con las víctimas.

En homenaje a ellas, sembraremos juntos Bosques de Paz Bojayá. Por cada víctima un árbol que será sembrado con su nombre. Geo-referenciamos cada bosque con el nombre de la víctima y documentamos con imágenes para dar a conocer los hechos y reconocer  su caso a través de sus legados. Así aseguraremos que se recuerden todas estas dolorosas situación y se haga memoria de lo que allí pasó. “La masacre de Bojayá en 2002 transformó para siempre la relación de sus habitantes con las víctimas mortales de esta tragedia cuando se vieron obligados a enterrarlas en una fosa común sin posibilidad de realizar los rituales tradicionales”.

(Las musas de pogue )

 

-Carmen es cocinera y compositora del Chocó. Cuando tenía 17 años, ella y su familia fueron desplazados de sus tierras. Ahora vive en la comunidad de Encharcazón dónde cultiva árboles frutales. Como Carmen y a raíz de toda la ola de violencia,  muchas personas de la región quedaron sin oportunidades, sin empleos…muchas víctimas quedaron sin documentar. Hoy buscamos darles una oportunidad de renacer, de emplear en la comunidad este proyecto de desarrollo sostenible y adicional, perdurar en la memoria de todo el país y el mundo.

Conoce más sobre las comunidades  en nuestra serie web #BosquesdePaz que estrenará su primer capítulo el próximo jueves 15 de febrero #SoyColombiano.

 

 

Conoce más sobre como ser parte de este proyecto en Bosques de Paz.

 

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BOSQUES POR MOCOA, LOS HUMANOS MORIMOS DOS VECES

La deforestación en el departamento del Putumayo alcanzó a su capital, Mocoa.

El sembrar el nombre de todas las víctimas de la Avalancha de Mocoa, es un homenaje para recordar su memoria y no olvidar este trágico evento.

Municipio que hoy suma  más de 290 muertos  y  45.000 víctimas damnificadas  de la trágica avalancha que aconteció en la madrugada del 1 de abril en 17 barrios de la ciudad. Algunas entidades atañen que la furia de la naturaleza y delas lluvias fueron superiores a los promedios históricos de la región, la indiscriminada tala de árboles y la irresponsabilidad humana se suman el precario manejo de los alcantarillados y a una falta de prevención por parte de las entidades encargadas del gobierno.

Una crónica de una avalancha anunciada fue lo que  ‘Hace nueve meses se advirtió que podía pasar esta tragedia en Mocoa’, titula ‘El Espectador’, a partir de las declaraciones del director de Corpoamazonia. El ambientalista Rodrigo Botero, conocedor como pocos de la zona, hace un poderoso relato en ‘Semana’ titulado ‘¿Furia de la naturaleza?’, en el cual señala los efectos letales, advertidos con anterioridad, de la mano destructora del hombre.

Las víctimas humanas son en su gran mayoría  población vulnerable, que ya habían sufrido una tragedia con la guerra de medio siglo, que azotó sus familias en el sur del país .Colombianos que fueron forzados al desplazamiento llegaron a Mocoa a establecerse en los 17 barrios que hoy son ruinas de la más grande avalancha de la región y campo santo. Algunos sobrevivientes a la avalancha viven su propia odisea y relatan sus hechos   «Me fui a buscar a mi sobrina pero no la encontré. Escarbé y escarbé hasta que me encontré fue la mano de un bebé, fue horrible. A ella se la llevó el lodo, ya no la voy a ver», contó desolada Marta Gómez.

La tragedia se llevó  todo a su paso, se llevó la vida, algunos árboles firmes a la tierra no se dejaron arrastrar pese a la fuerza de barro y rocas que casi todo lo destruyó, sembrar la esperanza es el camino para reconstruir la vida en la población.

Es nuestro deber contribuir para honrar a las víctimas humanas  creando Bosques de Mocoa.

Donde las víctimas serán homenajeadas con la siembra de un árbol por cada persona que fue sepultada por la avalancha. Cada árbol sembrado tendrá el nombre de cada uno de los desaparecidos, para que su nombre se inmortalice en el altar ecológico y pulmón del planeta, la Amazonía.

Las comunidades indígenas del Vaupés serán quienes sembrarán los Bosques de Mocoa,  el cual será plantado bajo los cuidados ancestrales durante tres años, dentro de los resguardos indígenas para que en el futuro no alcance a otras regiones previniendo este tipo de catástrofes naturales en la Amazonía.

Tú también puedes contribuir a este merecido homenaje, haz tu parte y compra la siembra en nombre de cada víctima humana, todos unidos por Mocoa  sembraremos un bosque  para que estos hechos naturales sean mínimos  en las regiones devastadas por el hombre  y en surcos de dolores  el bien germine ya.
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La Amazonía pierde 800.000 hectáreas en el 2016

El altar ecológico más importante del planeta, la Amazonía, cada día pierde grandes terrenos de reserva forestal, según un estudio presentado por el INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales) de Brasil.La selva amazónica perdió cerca de 800.000 hectáreas en 2016, cifra que alcanzó el récord desde 2008.

La reconocida ONG Greenpeace, asegura que la ganadería es el principal responsable de la pérdida de la riqueza natural y la biodiversidad, en gran parte del territorio brasilero, debido a que el ganado ocupaba en el 2015 el 60 % de las zonas deforestadas.

Las comunidades nativas en su afán por preservar su ecosistema, continúan incansablemente en la tarea de sembrar árboles en sus resguardos indígenas prolongando la existencia de plantas y frutos que contribuyen en el bienestar familiar y de las especies que conviven en los bosques ancestrales, donde por miles de años resisten a la modernidad y la influencia del hombre blanco.

Claro está, que no es posible tan ardua labor sin la ayuda y el aporte de algunos pocos sectores privados y personas afines con la ecología, los indígenas y los bosques de la selva amazónica.

Aún falta mucho por recuperar y no es suficiente con la siembra de árboles nativos que se viene restaurando desde hace más de tres años. Es necesaria la ayuda de todos, es momento de ser parte de esta iniciativa para salvar la amazonía y no dejar que nos alcance la indiscriminada deforestación. Desde cualquier lugar del planeta, a un click en tu computadora o dispositivo móvil, puedes contribuir a la siembra de un árbol nativo, con el nombre de un ser querido o con tu propio nombre y ser parte de las personas que dejan su huella en la amazonia para inmortalizar su existencia y conservar el agua, el oxígeno y la vida de las futuras generaciones de la tierra. A sembrar, a sembrar, que el mundo se va acabar.

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3 metas para el Crecimiento Verde en Colombia

Febrero inició con temas ambientales en Colombia, el gobierno nacional hizo el lanzamiento de la “Misión de Crecimiento Verde” que movilizará la expansión en la economía del país para incrementar las políticas compatibles con el medio ambiente y ser el referente en América Latina en Crecimiento Verde para el 2030.

El director del Departamento de Planeación Nacional (DNP), Simón Gaviria dijo «El Crecimiento Verde es un medio para lograr el 65% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); para alcanzar la meta de reducción de emisiones de carbono por parte de Colombia en la COP21 y para implementar las 45 recomendaciones y los 74 instrumentos sugeridos por la OECD en materia ambiental. El Crecimiento Verde nos permitirá materializar los dividendos ambientales de la paz»

Las metas de la “Misión de Crecimiento Verde” para el 2030 son:

  1. Aumentar la eficiencia del uso del agua, la energía, el suelo y las materias primas para propender por una “economía circular”.
  2. Posicionar la bioeconomía como un sector competitivo y que diversifica la economía del país
  3. Aumentar la demanda de y la oferta de la fuerza laboral para el Crecimiento Verde

*Visión estratégica de la Misión de Crecimiento Verde:

  • Colombia será un referente en América Latina en cuanto al crecimiento verde a 2030.
  • El país incrementará su crecimiento económico y competitividad, conservando el capital natural.
  • Apalancar inversiones en ciencia, tecnología e innovación para el crecimiento verde.

*Propuestas de la Misión en torno al uso eficiente de los recursos y nuevas oportunidades económicas basadas en la riqueza del capital natural:

  • Aumentar la productividad del agua,el tratamiento de aguas residuales y el reúso.
  • Incrementar la productividad agropecuariay mejorar indicadores de crecimiento verde.
  • Incrementar las energías renovablesno convencionales y la eficiencia energética al 2030.
  • Aumentar la eficiencia en el uso de materiales y el aprovechamiento de residuos hacia una economía circular.
  • Posicionar la bioeconomíapara impulsar el crecimiento y la diversificación de la economía.
  • Fomentar la economía forestalderivada del aprovechamiento sostenible de plantaciones forestales y bosques naturales.

*https://www.dnp.gov.co/Paginas/El-uso-eficiente-de-los-recursos-genera-rentabilidad.aspx

Esta es la semilla para la economía de Colombia y  “Misión de Crecimiento Verde” es modelo a seguir para Latinoamérica, será útil para los nativos de cada rincón del país y las comunidades indígenas del altar ecológico y pulmón del planeta, que hoy son los guardianes de los bosques prolongando la deforestación, la vida y la paz.

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